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23 mayo 2006

El Guadalquivir es andaluz

Desde que tengo uso de razón he vivido cerca del Guadalquivir. He visitado en varias ocasiones su nacimiento en la Sierra de Cazorla y acostumbro a bañarme en sus jóvenes aguas siempre que puedo.
He visitado el río a su paso por Córdoba y Sevilla, y me he vuelto a bañar en sus aguas de forma reiterada en la desembocadura en Sanlúcar de Barrameda.
Vivo a apenas 200 metros de su principal afluente, el Genil, que baña Granada y toda su próspera Vega.
Sin duda el río Guadalquivir, el Betis, es andaluz por los cuatro costados e influye en la vida de la mayor parte de los andaluces.
Hoy ha dicho el presidente de la Comunidad Autónoma –futura realidad nacional- que “el Guadalquivir es irrenunciable” durante el debate en el congreso sobre la toma en consideración del nuevo estatuto de autonomía.
Creo que hemos empezado a pelearnos por todo, hasta por los elementos y eso no es nada bueno.
Aquí en Granada, por la misma regla de tres, los granadinos pueden empezar a soliviantarse y reclamar para ellos lo que es suyo (y tienen toda la razón), a saber: Sierra Nevada y la Alhambra. Y Córdoba… y Málaga… y Cádiz… y así hasta el infinito.
Mal negocio este de los Estatutos si se rige por criterios egoístas.

22 mayo 2006

El mundial, el Statut y los estatutos varios

Es lo que tiene. No resulta nada fácil escribir con una frecuencia estable en una bitácora de estas características. Ya lo siento por esos pocos, muy pocos todavía, lectores asiduos.

El mundial se acerca y en Granada –como en otros muchos puntos de la geografía española- todavía no está garantizado que los seguidores de la selección podamos ver los enfrentamientos sin necesidad de pagar a una plataforma digital o comprar el aparatito que permite sintonizar la Televisión Digital Terrestre.

Recuerdo ahora aquella afirmación tajante de Aznar cuando aseguró que los partidos de fútbol de interés general siempre se podrían seguir en abierto. Entonces nadie le dio importancia a aquellas palabras y creo que todos dimos por hecho que nada iba a cambiar. Sin embargo ahora echando una mirada hacia atrás no se la inmensa cantidad de veces que he tenido que salir a un bareto para poder ver un Madrid-Barça o unas semifinales de la Champions, en fin un desastre.

Algo parecido está pasando con los estatutos de autonomía (o nacionales, qué se yo). Nadie percibe cambios pero la verdad es que da un poco de miedo que pueda pasar como entonces. Si algún día, dentro de diez años, por ejemplo, me dicen que yo ya no tengo derecho a pensión y sin embargo los vecinos de 100 kilómetros más hacia donde sea sí que la tienen, creo que puede ser muy mosqueante.

Alguien me dirá. ¿Qué dices?, ¿Por qué haces esa demagogia barata? Y yo le responde como empecé. Que no se por qué extraños motivos yo no estoy seguro de poder ver los partidos de la selección española en el próximo mundial y, sin embargo, los que están 98 kilómetros más al norte, pues sí que los van a ver.

Acaso no son de interés nacional, perdón, general, esos partidos.

Pues eso, a por ellos con el Koala: Opá, vamo a por el Mundiá.